LA COLUMNA DE "YO VENGO AQUÍ A HABLAR DE MI LIBRO".

 Por el Abuelo

 

EL ABUELO...

El abuelo nunca pensó que su mote llevaría su vida hasta las últimas consecuencias, es decir, a encontrarse bajo las circunstancias de estar como un abuelo con problemas cardíacos que lleva un pastillero elegante cargado de cápsulas para tomárselas tres veces al día.

El abuelo, después de haber fumado como un carretero (sustancias legales y en menos ocasiones ilegales), de haberse bebido el agua hasta de los floreros en sus innumerables noches de juerga por Santiago, Vigo, Londres o Wesport, y de haber jugado partidos con su querido Racing durante años y de haber corrido por el parque de Castrelos y nadado como el más digno Mark Spitz por las piscinas de la ciudad, nunca jamás se había imaginado que algo malo le sucediera en su corazón.

De un día para otro el médico de cabecera le hace unas pruebas y se destapa el pastel de que el abuelo ya salió con defectos de fábrica, con una válvula del corazón averiada desde su más tierno nacimiento. Y luego vinieron los hospitales, las camillas, las agujas y cuando se quiso dar cuenta lo habían abierto en canal, como a los carneiros al espeto de Moraña y le habían sacado el corazón, después de parárselo previamente, para arreglarle el desaguisado con la colocación de una nueva válvula. Una hermosa válvula de carbono que esperemos sea de Alemania o Japón, no de China, aunque con los recortes que están metiendo en sanidad uno nunca puede estar seguro.

El abuelo quiere deciros que siempre ha estado orgulloso de jugar en el Racing de Portozás, porque aparte de compañeros sois amigos y os aprecia a todos un montón y porque a pesar de que a veces nos meten unas buenas tundas todos vosotros tenéis mucho fútbol en las piernas para poder demostrar lo que valéis. Y aunque él me dice que nunca ha sido precisamente el mejor jugador del equipo siempre se lo ha pasado bien en los partidos, aunque en algunas ocasiones se haya enfadado como un túzaro terco sin remedio.

Así que llega la hora de comunicaros que el abuelo por estas averías se despide y retira del equipo y lo hace con mucha pena y tristeza porque no le queda más remedio. El médico le dijo que no podía practicar deportes de contacto porque tiene que tomar Sintrom de por vida y no puede llevarse golpes ni mamporros con nadie.

El abuelo espera así mismo que se pueda arreglar una plaza honorífica en el club para el para que pueda ejercer las labores de delegado pues le gustaría seguir acompañándoos a jugar todos los fines de semana. Un puesto como el de Di Stefano en el Madrid que le permita acudir a los partidos, como antaño lo hacían Noemi o el ilustre señor Paco.

Sin más ni más, el abuelo quiere despedirse no sin antes animaros para que consigáis el ascenso este año y para que recuperéis la ilusión por jugar en el equipo, que está algo perdida y que os aseguro recuperaríais de inmediato si supierais como el, que no vais a jugar al fútbol nunca más y que es un enorme privilegio del que debéis disfrutar al máximo. ¡Viva el Racing de Portozás y su ilustre patrocinador la Gestoría Calvario !

3 Volver a la sección.